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La decisión de estudiar en el exterior para el aprendizaje de una lengua o para cursar un programa académico, es el paso más importante que un estudiante o profesional puede dar hacia la excelencia. Esta gran experiencia de vida contribuye al desarrollo de competencias comunicativas y profesionales, a un ritmo que no tiene comparación con las alternativas que nos ofrece el medio local.
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| Hoy, se acepta que aprender una lengua va mas allá de reconocer estructuras gramaticales, manejar un vocabulario mínimo o poder participar de una conversación, pues una lengua es en realidad el canal a través del cual una cultura expresa sus creencias y puntos de vista, transmite conocimiento, se reconoce a sí misma, da cuenta de su pasado y de su lugar en el futuro.
En otras palabras, más que aprender una lengua, hay que vivirla; vivirla a través de amistades nuevas, lugares exóticos y retos diarios.
Todo proyecto económico o social, tanto empresarial como de nación, reserva sus mejores plazas y las mejor remuneradas, sólo para los profesionales más competentes y mejor capacitados, aquellos con la formación académica internacional que les permita moverse en la intrincada red virtual que hoy es el mundo, superando barreras lingüísticas y de conocimiento. Así, hay que entender la educación en el exterior como forjadora de capital humano y de futuro.
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Mejor relación costo/beneficio: el mejor y más completo curso de inglés en Colombia cuesta en ocasiones cerca de un 20% más de lo que se invertiría en una institución en el exterior. |
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Las mejores posiciones corporativas en nuestro medio están ocupadas por personas con estudios en el exterior.
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Un hecho de ciencia: hay aspectos cognitivos del desarrollo y destrezas comunicativas en una segunda lengua, que sólo tienen lugar cuando se convive con hablantes nativos en su propio país. |
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Ubicarse laboralmente: el tiempo que invierte un profesional formado en el exterior para ubicarse laboralmente es considerablemente menor que para otros profesionales, y sus remuneraciones son siempre mayores. |
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Adquirir hábitos: el profesional formado en el exterior convierte en hábitos laborales las mismas exigencias de su vida estudiantil internacional: la independencia, la capacidad crítica, la apertura a ideas innovadoras, el compromiso permanente con los retos y con la solución eficaz de problemas.
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Aprender a valorar: sólo cuando estamos lejos, empeñados en sacar adelante nuestro proyecto de vida en medio de una cultura y una lengua diferente, valoramos más lo que tenemos en Colombia y sentimos más ganas de trabajar por su progreso.
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